LA ORACIÓN
Orar es hablar con Dios como lo hacemos con un buen
amigo. Dios es el mejor amigo que toma siempre la iniciativa y siempre nos
quiere, acoge, nos perdona.
Para orar es necesario el silencio interior y un corazón
humilde, sencillo que escuche y acoja la presencia de Dios.
Diferentes formas de orar, de hablar con Dios:
- Oración Vocal: Es un diálogo con Dios usando las
propias palabras. Los cristianos dan gracias, piden por las necesidades
propias y del mundo. Rezan alguna oración, el Padre Nuestro, el Ave María,
el credo…
- Meditación: Consiste en pensar en Dios para comprenderle
mejor. Se utiliza sobre todo la Palabra de Dios, también un libro que nos
hable de Jesús, la vida de los santos…Y observando todo lo que Dios ha
creado.
- Contemplación: Consiste en disfrutar de la
compañía de Jesús que está en nuestro interior. Podemos imaginarnos la
escena del Evangelio, escuchar lo que dicen, Ver los personajes y lo que
hacen…dejar que te enseñen…suele ser una oración en silencio, apenas se
dice nada….se nos invita a sentir la Paz y el Amor de Jesús.
Jesús nos enseñó
a orar rezando la oración del Padre Nuestro:
SALUDO: “PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL
CIELO”
“Padre” nos reconocemos como hijos de Dios. Y ponemos toda
nuestra confianza en El, nuestro Padre Celestial.
“nuestro” porque es mío, de Jesús y de todos los cristianos.
“que estás en el cielo” significa que Dios está en los corazones
que confían y creen en Él. El cielo no es un lugar sino una manera de estar en
Dios.
-SIETE PETICIONES: Las
tres primeras son para dar gloria al Padre y las cuatro últimas pedimos Su
ayuda, Su gracia.
1) “SANTIFICADO SEA TU NOMBRE”: Expresamos a Dios nuestro deseo de que todos los hombres
lo conozcan y le estén agradecidos por su amor. Que su nombre sea pronunciado
para glorificarlo y no para blasfemar.
2) “VENGA A NOSOTROS TU REINO”: Nos referimos a hacerlo presente en nuestra vida todos
los días. Hacer crecer Su Reino de Paz,
Amor, solidaridad… dándolo a conocer, Su Palabra y su Amor. Que vivamos
impregnados de su Amor.
3) “HÁGASE TU VOLUNTAD, EN LA TIERRA
COMO EN EL CIELO”: Que sea Su Voluntad en nuestra vida, y no la nuestra. La
voluntad de Dios es nuestra salvación: que reine la verdad y todos sus valores,
actitudes.
4) “DÁNOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA”: Nos referimos tanto al pan de comida para satisfacer
nuestras necesidades materiales como al pan del alma para satisfacer nuestra
necesidad espiritual. Esto significa que le pedimos que no nos falte alimento
ni tampoco el pan del alma que lo encontramos en su expresión máxima en la
Eucaristía, donde Cristo se da a nosotros. “No
sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
(Mt 4, 3-4)
5) “PERDONA NUESTRAS OFENSAS, COMO
TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A QUIENES NOS OFENDEN”:
“PERDONA
NUESTRAS OFENSAS”: Los hombres pecamos y nos
alejamos de Dios, por eso necesitamos pedirle perdón cuando lo ofendemos.
Porque para poder recibir plenamente el amor de Dios necesitamos de un corazón
limpio y puro. El perdón de Dios lo recibimos de una manera especial en el Sacramento
de la Reconciliación, el sacerdote es un instrumento del Señor, quien a través
de su confesión, nos da el perdón y la alegría.
“COMO
TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A QUIENES NOS OFENDEN”:
Este perdón debe nacer del fondo de nuestro corazón y para eso necesitamos la
gracia del Espíritu Santo, es decir, pedirle a Dios que nos ayude a
perdonar a quienes nos ofendieron. “Amen a sus enemigos, hagan el bien a
los que los odian” (Lc 6, 27-36)
6) “NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”: Le pedimos a Dios que no
nos deje tomar el camino que conduce hacia el pecado, hacia el mal. El Espíritu
Santo nos ayuda a decir no a la tentación. Hay que orar mucho para no
caer en tentación.
7) “Y LÍBRANOS DEL MAL”: El mal es todo lo que
nos separa de Dios, del Amor, del bien. Pedimos estar en paz y en gracia de
Dios.
“AMÉN”: Significa “así sea”
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